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2000 Proyectos de Seguridad

    Puestos a ingresar de nuevo en el mundo laboral, vamos a soñar: un trabajo que no me tuviese atada a un teléfono, un ordenador, o una oficina y que además ofreciese una formación continua.

    Mi nuevo desafío era encontrar un trabajo comercial, con flexibilidad de horario y movilidad.

    Requisitos: Licenciado o Diplomado, al menos 3 años de experiencia laboral, carnet de conducir y disponibilidad horaria. Se valorarán habilidades de negociación e imprescindible manejo de programas informáticos.

    Y lo encontré, solo me faltaban los títulos (que en este caso no eran imprescindibles). Esto es lo que pedían en el anuncio, pero nadie me preguntó cuando pasé la primera entrevista, y la segunda y la tercera. Después de la durísima semana de formación, donde cada día podías ser un seleccionado para volver a tu casa … me incorporé a la empresa.

    Tenías que cumplir el horario de reunión (a las 08h y a las 16h) y superar el objetivo de ventas que te ponían a principio de mes y lo iban subiendo todos los meses. Fuera de estas dos premisas podías administrar tu tiempo y tu gestión con total libertad.

    Mi estrategia

    POR LA MAÑANA EMPRESAS situadas en Polígonos industriales. Mi posible cliente DUEÑO o Gerente de empresa: Tiene empresa y tiene casa (dos instalaciones de alarma como poco). De lunes a viernes, cada día de la semana tomaba el café de las 8.30h en el mismo bar o cafetería, charlaba con el dueño del bar y me contaba dónde habían robado, los movimientos de los obreros construyendo nuevas naves, y qué cliente de los que frecuentaban el bar era jefe. Y ya podía ir recomendada por él a alguna de las empresas cercanas.

    Tener un horario estricto de café hacía que a veces el «jefe» interesado, avisado por el dueño del bar, estuviese tomando café justo el día y a la hora que yo aparecía.

    Si en la empresa había responsable de seguridad, nos reuníamos después de ver las instalaciones y planteaba la instalación según la necesidad del responsable. El proyecto consistía en dibujar un plano de planta con los elementos actuales de seguridad y de instalación eléctrica; y sobre el dibujo plantear las sugerencias de mejora. Normalmente con esta primera visita era suficiente para (con mi dibujito) pasar al despacho del gerente y cerrar la operación.

    Para llevarme el contrato firmado, necesitaba quedarme tan solo con el firmante, y lo que nunca fallaba era mi sutil comentario: necesito hacerle alguna otra pregunta Señor …. . En ese momento el responsable de seguridad se tenía que marchar y después de charlar con el dueño y entender por qué quería cambiar o mejorar su seguridad; yo ofrecía sin coste añadido una cámara oculta más o un dispositivo especial para la caja fuerte, o incluso la alarma gratis para el domicilio particular del gerente.

    La presión que teníamos para llegar al objetivo de ventas exigía cerrar la venta prácticamente en la primera visita.

    POR LAS TARDES chalets individuales en construcción o reforma. A partir de las 20.00h los dueños de las casas pasaban a dar una vuelta para comprobar cómo iban las reformas. En ese momento me acercaba para presentarme y, si estaba la pareja (siempre deciden 2) y había predisposición a poner alarma, era mi oportunidad.

    Mientras charlabamos en la puerta, sacaba a escena mi cuaderno (de bocetos) y dibujada a mano alzada la fachada de la vivienda terminada con la cámara de vigilancia de la puerta de entrada, la cámara para la puerta del garaje, las ventanas, toldos, arboles y flores que adornarían el acceso a la vivienda.

    A medida que iba incorporando elementos en mi ilustración, también les ponía escrito el precio de cada elemento y si los ojos de los dueños de la casa se iluminaban, sabía que lo había conseguido.

    Regresaba a mi casa con una sensación intensa, ojos vidriosos, cosquilleo en la nariz, una felicidad absoluta invadía mi ser. Lágrimas de alegría y piel erizada. Un contrato firmado era y es mi mayor recompensa.

    Mi ventaja

    Ser mujer en un sector de hombres (hablamos del año 2000), era mi ventaja.

    Ser mujer en el sector seguridad era algo muy curioso: una mujer que podía hacer un plano de instalaciones eléctricas, que hablaba de costes y precios, y que se accedía a la gerencia sin mucha dificultad. Una mujer que negociaba argumentando desde el minuto uno en cualquier conversación.